Cuando
Cath vio el nombre de Abel en la pantalla de su teléfono, ella automáticamente
pensó que era un mensaje, incluso cuando era obvio que la estaba llamando.
Abel
nunca la llamaba.
Se
mandaban correos. Se mandaban mensajes, se habían mandado un mensaje justo
anoche. Pero nunca hablaban en serio, excepto cuando era en persona.
-
¿Hola? – contestó ella. Estaba esperando en un banco fuera del Adrews Hall,
frente al edificio de inglés. Realmente hacía demasiado frío como para estar
esperando fuera, pero a veces Nick llegaba un poco antes, y comentaban sus
trabajos, o hablaban de la historia que estaban escribiendo, que se estaba
volviendo una historia de amor corriente, Nick la estaba convirtiendo en eso.
-
¿Cath? – la voz de Abel era ronca y familiar.
-
Hola – dijo Ella, sintiéndose cálida, de repente. Sorprendentemente. Quizás sí
que había echado de menos a Abel. Ella seguía evitando a Wren, Cath no había
comido en el comedor del Selleck des de que Wren la llamó estando borracha.
Quizás Cath sólo extrañaba estar en casa. – ¿Cómo estás?
-
Estoy bien – dijo él – Ya te dije anoche que estaba bien.
-
Bueno, ya, lo sé. Pero es diferente en el teléfono.
-
Eso es exactamente lo que dijo Katie – dijo Abel, sobresaltado.
-
¿Quién es Katie?
-
Katie es la razón por la que te llamo. Ella es… Como… La única razón por la que
te llamaría. – Cath levantó la cabeza de repente.
-
¿Qué?
-
Cath, he conocido a alguien – dijo él. Lo dijo así. Como si estuviera en una
telenovela o algo.
-
¿Katie?
-
Sí. Y es, uhm, me ha hecho ver que… bueno, que lo nuestro no es real.
-
¿A qué te refieres?
-
Me refiero a nuestra relación, Cath, no es real – ¿Por qué él decía tanto su
nombre?
-
¡Claro que es real! Abel, hemos estado saliendo 3 años.
-
Bueno, cómo saliendo.
-
No, no “cómo saliendo”. Saliendo, en serio. – dijo Cath
-
Bueno… Como sea – su voz parecía firme – He conocido a alguien. – Cath se giró
de espaldas al edificio, y se apoyó en él.
-
Katie.
-
Y es más real. – dijo él – Sólo estamos… Juntos, ¿sabes? Podemos hablar de
todo, ella también es informática. Y tuvo un 8.2 sobre 10 en la selectividad.
Cath
tuvo un 8.
-
¿Estás rompiendo conmigo porque no soy suficientemente lista?
-
Esto no es una ruptura. No es que estuviéramos realmente juntos.
-
¿Eso es lo que le dijiste a Katie?
-
Le dije que nos estábamos distanciando.
-
Sí – espetó Cath – Porque la única vez que me llamas es para cortar conmigo. –
pateó la pared del edificio, y se arrepintió al instante.
-
Cierto. Cómo si tú me llamaras todos los días.
-
Lo haría si tú quisieras que lo hiciera – dijo ella.
-
¿Lo harías? – Cath volvió a patear la pared.
-
Quizás. – Abel suspiró. Parecía más exasperado que nada, más exasperado que
triste o mal.
-
No hemos estado juntos en serio desde tercero de la ESO. – Cath quería discutir
con él, pero no podía pensar en nada convincente. “Pero tú me llevaste al baile de fin de curso” pensó ella “Pero tú me enseñaste a conducir”
-
Pero tu abuela siempre me hacía el pastel “Tres
Leches” por mi cumple.
-
Lo hace igualmente para la pastelería.
-
Bien – Cath se giró y apoyó la frente en la pared. Ella deseaba poder llorar,
sólo para que él se sintiera un poco mal por ello – Apuntado. Lo tengo apuntado.
No estamos cortando, pero hemos acabado.
-
No hemos acabado – dijo Abel – Seguiremos siendo amigos. Seguiré leyendo tú
fanfic. Katie también la lee. Quiero decir, siempre la ha leído. ¿No es una
coincidencia alucinante?
Cath
negó con la cabeza, estaba sin palabras.
Después
Nick apareció por la esquina del edificio y la saludó del mismo modo que
siempre lo hacía, mirándola a los ojos y levantando la cabeza. Cath levantó la
barbilla en respuesta.
-
Sí – le dijo al teléfono – Coincidencia.
Nick
había dejado su mochila en un montón de piedras, y estaba buscando algo entre
sus libros y libretas. Llevaba la chaqueta desabrochada, y, tal como estaba
inclinado, ella podía entrever lo que había debajo su camiseta. Algo así como
unos pocos centímetros de piel blanca, y espeso pelo negro.
-
Tengo que irme – dijo ella.
-
Oh – dijo Abel – Vale. ¿Aún quieres que quedemos por Acción de Gracias?
-
Tengo que irme. – dijo ella, y cortó la llamada.
Cath
tomó una respiración lenta. Se sentía mareada y tensa, como si algo demasiado
grande estuviera intentando salir de sus costillas. Ella volvió a apoyarse
contra la pared, y miró abajo, a la parte superior de la cabeza de Nick. Él
miró hacia arriba y le sonrió de lado, sacando de la mochila unas cuantas hojas
de papel.
-
¿Leerás esto? No estoy seguro de si apesta, o es maravilloso. Probablemente sea
maravilloso. Dime que es maravilloso, ¿vale? Si no apesta, claro.
Cath
le mandó un mensaje a Wren justo antes de que empezara la clase de Escritura de
Ficción, escondiendo su teléfono detrás de los anchos hombros de Nick.
“Abel ha roto conmigo.”
“Oh dios. Lo
siento. ¿Quieres que hablemos?”
“Sí. ¿A las 5?”
“Vale. ¿Estás
bien?”
“Creo que sí. El
fin de mesa se finaliza”
-
¿Ya has llorado?
Ellas
estaban sentadas en la cama de Cath, comiendo las últimas barritas energéticas.
-
No. No creo que vaya a hacerlo. – Wren mordió su labio. Literalmente.
-
Dilo. – Cath dijo.
-
No creo que deba decirlo. Nunca pensé que no decirlo sería tan satisfactorio.
-
¡Dilo!
-
¡No era tu novio! Nunca te gustó de esta manera. – Wren empujó a Cath tan
fuerte que Cath cayó sobre la cama. Cath rio y se volvió a sentar, envolviendo
sus rodillas con sus brazo.
-
Pensaba que me gustaba, en serio.
-
¿Cómo podías pensar eso? – Wren también estaba riendo.
Cath
se encogió de hombros.
Era
jueves por la noche, y Wren ya iba vestida para salir. Llevaba sombra de ojos
verde claro, que hacía que sus ojos fueran más verdes que azules, y sus labios
era de un rojo brillante. Su pelo corto estaba dividido en un lado, y peinado
glamurosamente hacia el otro lado por su frente
-
En serio. – dijo Wren – Sé que sabes qué es el amor. He leído mil veces cómo lo
has descrito de mil maneras diferentes. – Cath hizo una mueca.
-
Eso es diferente. Eso es fantasía. Eso es… ‘Simon
llamó a Baz, y su nombre parecía magia en sus labios.’.”
-
No es fantasía completamente. – dijo Wren.
Cath
pensó en los ojos de Levi cuando Reagan bromeaba con él.
Ella
pensó en Nick lamiendo sus cortes, aunque bien puestos dientes con la punta de
su lengua
-
No puedo creer que Abel me dijera su nota en la selectividad – dijo ella – ¿Qué
se supone que tengo que hacer? ¿Ofrecerle una escolarización?
-
¿Estas triste, de algún modo? – Wren busco bajo la cama entre las cajas vacías
de barritas.
-
Sí… Estoy avergonzada de que esto haya durado tanto tiempo. De pensar que
podíamos continuar así. Y estoy triste porque ahora es en serio, se ha acabado
el instituto. Era como si Abel fuera la última pieza de ese tiempo tan feliz,
como si pudiera llevarlo conmigo para siempre.
-
¿Recuerdas cuando te regaló un cargador para el portátil en vuestro
aniversario?
-
Fue un buen regalo – Cath dijo, apuntando a su hermana. Wren cogió el dedo de
Cath y lo tiro abajo.
-
¿Pensabas en el cada vez que te quedabas sin batería?
-
Necesitaba otro cargador – Cath se apoyó en la pared otra vez, poniéndose de
cara a Wren – Ese día me besó, en nuestro diecisiete mes, por primera vez. O
quizás yo le besé a él.
-
¿Fue un beso apasionado? – Cath rio.
-
No. Pero recuerdo que pensé… Que él me hacía sentirme segura – ella apoyó la cabeza
en la pared – Recuerdo pensar que Abel y yo nunca seríamos como Papá y Mamá,
que si Abel algún día se cansaba de mí, yo sobreviviría.
Wren
seguía cogiéndole la mano a Cath. Ella la apretó. Después apoyó su cabeza en la
pared, imitando a Cath. Cath había empezado a llorar.
-
Bueno, lo pensaste – dijo Wren – Ahora, sobrevive. – Cath rio, y presionó sus
dedos contra los ojos, para apartar las lágrimas. Wren cogió también esa mano –
Sabes que me tienes para todo. – dijo ella.
-
Para el fuego y para la lluvia. – suspiró Cath. Notó los dedos de Wren dando
círculos en sus muñecas.
-
Somos irrompibles.
Cath
miró el pelo marrón y liso de Wren, y el brillo de acero, la corona de gris,
que rodeaba sus ojos.
“Tú lo eres”, pensó Cath.
-
Hay algo más que quiero decirte – Cath dijo antes de que pudiera pesarlo dos
veces – Hay, quiero decir, creo que hay… Ese chico.
Wren
levantó sus cejas. Pero antes de que Cath pudiera decir nada más, oyeron voces
y una llave en la puerta. Wren soltó las manos de Cath, y la puerta se abrió de
golpe. Reagan entró y tiró su mochila junto a la puerta. Ella corrió hacia
fuera antes de que Levi pudiera entrar.
-
Hola Cath – dijo el, sonriendo - ¿Sois…? – miró a la cama, y calló.
-
Levi – dijo Cath – esta es mi hermana, Wren. – Wren le tendió la mano. Los ojos
de Levi estaban más abiertos que nunca. Él le sonrió a Wren y le tomó la mano,
sacudiéndola. – Wren – dijo él – Que nombre más originales en vuestra familia.
-
Nuestra madre no sabía que iba a tener gemelos
dijo Wren – Y no quería tener que pensar otro nombre.
-
Cather, Wren… – por su cara, podrías haber dicho que Levi acababa de descubrir
la sopa de ajo – Suena como Catherine, ¿no? – Cath pusó los ojos en blanco.
Wren sonrió.
-
Inteligente, ¿eh?
-
Cath – dijo Levi, e intentó sentarse junto a Wren en la cama, a pesar de que no
había espacio suficiente. Wren rio y se movió hacia Cath. Cath también se
movió, de mala gana. “Si le das una
pulgada a Levi…”
-
No sabía que tenías una madre – dijo él – O una hermana. ¿Qué más escondes?
-
Cinco primos – dijo Wren – Y un montón de hámster obesos todos llamados Simon.
Levi
sonrió completamente.
-
Oh, déjalo. – dijo Cath con desgana – No quiero que te pongas cariñoso con mi
hermana. ¿Y si os enamoráis? – Reagan volvió por la puerta abierta y miró hacia
Cath. Ella vió a Wren y se encogió de hombros.
-
¿Esta es tu hermana gemela?
-
¿Tú sabías que tenía una hermana gemela? – preguntó Levi
-
Wren, Reagan – dijo Cath.
-
Hola – dijo Reagan, frunciendo el ceño.
-
No te tomes nada de esto como algo personal – le dijo Cath a Wren – Ambos son
así con todo el mundo.
-
Me tengo que ir, de todos modos – Wren se bajó feliz de la cama. Llevaba puesto
un vestido rosa, y unas medias marrones, y unos botines marrones con tacones y
unos botones verdes a un lado. Eran los botines de Cath, pero Cath nunca tenía
el valor de ponérselos. – Encantada de conoceros a todos – dijo Wren,
sonriéndoles a Reagan y Levi – Te veo a la hora de comer mañana – le dijo a
Cath.
Reagan
la ignoró. Levi la despidió con la mano. Tan pronto como la puerta se cerró,
Levi levantó los ojos otra vez. Azules.
-
¿Esa es tu hermana gemela?
-
Idénticas – dijo Reagan, como si tuviera la boca llena de pelo.
Cath
asintió con su cabeza, y se sentó en su escritorio.
-
Wow – Levi se sentó rápidamente en su cama, de manera que estaba sentado justo
delante de Cath.
-
No estoy segura de qué estás pensando – dijo Cath – pero estoy bastante segura
de que es ofensivo.
-
¿Cómo puede ser que el hecho de que tu hermana gemela esté súper buena ser ofensivo
para ti?
-
Porque – dijo Cath, muy alentada por Wren y, extrañamente, por Abel, y quizás
incluso por Nick para dejar que esto le afectara ahora mismo – me hace sentir
como la-fea-de-la-pareja.
-
No eres la-fea-de-la-pareja – rio Levi – Sólo eres la-Clark-Kent-de-la-pareja.
Cath
empezó a revisar su correo.
-
Eh, Cath – dijo Levi, pateando las patas de su silla. Ella podía diferenciar el
tono de broma en su voz – ¿Me llamarás cuando te quites las gafas y te
conviertas en Superman?
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Perdonad. Ayer no pude publicar por temas familiares. Lo siento mucho. Espero que os guste este capítulo. ¡Comentad qué creéis que pasará a partir de ahora! Sus quiero.